Campaña

Darte te renta. Eman eta hartu biak batu

Esta campaña se enmarca en la celebración del Corpus Christi, 60 días después del Domingo de Resurrección. La fiesta del Corpus Christi es celebrar la presencia viva de Jesús en la Eucaristía y la realidad que vivimos. Una invitación a compartir y construir un mundo mejor.

Esta es la Campaña del Día de Caridad que nos recuerda que la caridad no es algo extraordinario, sino que habita en lo cotidiano: en una mirada que acoge, un abrazo que consuela, una escucha que no juzga, una oración que sostiene.

Este año estamos celebrando el 70 aniversario de Cáritas Diocesana de Bilbao. 70 años de compromiso de la Iglesia de Bizkaia con las situaciones de vulnerabilidad y exclusión. El cartel recoge el logo de este compromiso.

IDEA CENTRAL: Visibilizar, reconocer y agradecer el compromiso de las personas voluntarias. Animar a participar, activar la solidaridad, fomentar gestos y acciones que impulsen la fraternidad.

“Mayor felicidad hay en dar que en recibir”. Hch. 20,35

¿Qué puedes hacer tú?

Invitación a hacer gestos concretos que hacen visible la solidaridad, gestos tangibles que tienden puentes, provocan conversaciones y espacios de vida que respiran fraternidad.

  • No pases de largo. Detente y dedica un rato de tu tiempo para interesarte por otras personas, para escuchar lo que les pasa, lo que sienten, lo que necesitan, lo que quieren expresarte. Dialoga, no tengas prisa.
  • Acoge a las personas sin poner el filtro de tu juicio, tus condiciones, tus barreras. Sorpréndete de la belleza de otras personas, de su ingenio, su generosidad, su valentía, su don… y agradece lo que recibes.
  • Deja a un lado la forma de mirar distante que busca diferenciar y poner distancias. No tengas miedo de que las personas sean diferentes a ti, de que piensen distinto, de que sus costumbres o sus ideas están alejadas de las tuyas. No busques convencerlas ni cambiarlas. Conversa, intercambia, busca lo que os une e invita a hacer algo en común.
  • Practica la empatía, piensa en cómo se puede sentir la otra persona con la que estás. Fomenta vínculos que acerquen, que inviten a compartir caminos, sueños y luchas. Tú como yo. Yo como tú. Con la misma dignidad.
  • Aprende de los gestos generosos y gratuitos de quienes están cerca, a nuestro lado, reconócelos, valóralos. Pregunta a las personas voluntarias que conozcas por su experiencia, sus aprendizajes, vivencias, … Es posible que digan que es una experiencia que transforma la vida de quien recibe la ayuda, pero también de quien ayuda.
  • Comparte los bienes que tienes y eres, genera apertura, generosidad y confianza. Que no te mueva el afán de tener y asegurar la vida.
  • Promueve la solidaridad en red, una red amplia en la que participar desde la diversidad, la tolerancia y la defensa de la dignidad.
  • Cultiva la confianza, trabajando y actuando, pero con la certeza de que todo no depende de ti. Es necesario el equilibrio entre el esfuerzo humano y la confianza en Dios. “Trabaja como si todo dependiese de ti” alude a la responsabilidad humana “sabiendo que todo depende de Dios” nos hace conscientes de que no somos protagonistas. San Ignacio de Loyola lo expresaba así: “No hay necesidad de desgastarse, sino hacer un esfuerzo competente y suficiente, y dejar el resto a aquel que puede hacer todo lo que quiera”.
  • Implícate en el bien común frente a una democracia vacía de contenido ético y desafección por la política.