Noticia03/06/2026

La acción de Caritas Bizkaia llegó a más de 9.100 hogares en 2025, en un contexto social marcado por dificultad de acceder a una vivienda, la precariedad laboral y el aumento del malestar emocional

  • Caritas Bizkaia acompañó personalmente el pasado año a 11.607 personas, el 54% mujeres, a través de 248 proyectos sociales desarrollados en todo el territorio histórico.
  • Más de 4.500 personas acudieron por primera vez a Caritas Bizkaia durante 2025, en un contexto marcado por las dificultades para sostener proyectos de vida estables.
  • La entidad muestra especial preocupación por la situación de la infancia y la juventud, donde la tasa de exclusión entre los menores alcanza el 20%, triplicando la registrada entre las personas mayores de 65 años, según el último informe FOESSA Euskadi.
  • El Área de Empleo y Economía Solidaria acompañó a 2.219 personas, 604 de las cuales accedieron a un empleo con contrato.
  • Necesitamos pasar de una sociedad organizada en torno al crecimiento económico y a la producción y consumo, a una que ponga el cuidado, la comunidad y la justicia social en el centro”, señala Elena Unzueta, directora de Caritas Bizkaia.

 

Caritas Bizkaia acompañó durante 2025 a 11.607 personas, el 54% mujeres, a través de 248 proyectos sociales desarrollados en todo el territorio histórico. En total la acción de la entidad diocesana llegó a 9.104 hogares, integrados por 14.616 personas. Todo ello fue posible gracias al trabajo y compromiso del personal contratado, de las 1.805 personas voluntarias (77% mujeres), de las 3.759 personas socias y colaboradoras, y de las 333 entidades jurídicas socias y donantes de la entidad.   

La Memoria Anual 2025 presentada hoy por la entidad diocesana alerta de que la integración precaria ha pasado del 27% al 35% entre 2018 y 2024, según el Informe FOESSA Euskadi, reflejando las crecientes dificultades de miles de personas y familias para sostener un proyecto de vida estable incluso, en ocasiones, pese a disponer de empleo, ingresos o acceso a sistemas de protección social. “Cuando hablamos de pobreza solemos pensar en personas que están fuera del sistema. Sin embargo, esta memoria nos muestra que cada vez más personas que trabajan, tienen ingresos o acceden a determinados recursos siguen teniendo dificultades para sostener un proyecto de vida estable. Son familias que viven en una situación de fragilidad permanente, en la cuerda floja, y que pueden caer rápidamente en la exclusión ante cualquier contratiempo”, señala Elena Unzueta, directora de Caritas Bizkaia.

Una realidad que se refleja también en las 4.512 personas que solicitaron apoyo a Caritas Bizkaia por primera vez en 2025, una cifra que evidencia la aparición constante de nuevas situaciones de vulnerabilidad. “La exclusión social presenta hoy una creciente complejidad. No se trata únicamente de la falta de ingresos, sino de la acumulación de dificultades relacionadas con la vivienda, el empleo, la salud mental, la conciliación, la soledad o el acceso efectivo a derechos básicos” apunta Unzueta.

Una realidad con rostros concretos

Las situaciones de vulnerabilidad acompañadas por Caritas Bizkaia afectan a perfiles muy diversos. Durante 2025, la entidad acompañó a 1.917 menores de edad, 2.123 jóvenes de entre 18 y 29 años, 2.012 personas pertenecientes a hogares monoparentales y 4.399 personas que vivían solas, reflejando la diversidad de realidades presentes en los procesos de exclusión social.

Las familias continúan ocupando un lugar central en la acción de la entidad. En total, 4.641 personas acompañadas pertenecían a familias con hijos e hijas a cargo. Además, el 66% de las personas acompañadas en estas familias fueron mujeres, porcentaje que asciende hasta el 76% en los hogares monoparentales, evidenciando el fuerte impacto que las situaciones de vulnerabilidad siguen teniendo sobre muchas mujeres con responsabilidades familiares y de cuidados.

Otro dato especialmente significativo es que 4.512 personas acudieron por primera vez a Caritas Bizkaia durante 2025, una cifra que refleja la aparición constante de nuevas situaciones de vulnerabilidad.

La diversidad de orígenes continúa siendo una de las características de las personas acompañadas por la entidad. Durante el último año, Caritas Bizkaia atendió a 7.657 personas migrantes procedentes de más de un centenar de nacionalidades distintas, y a 3.342 personas de origen autóctono. Esta realidad refleja la creciente diversidad de la sociedad vizcaína y plantea importantes retos de inclusión, convivencia y acceso efectivo a derechos.

La entidad muestra especial preocupación por la situación de la infancia y la juventud. La tasa de exclusión entre los menores en Euskadi alcanza el 20%, triplicando la registrada entre las personas mayores de 65 años, según el último informe FOESSA. En 2025 Caritas Bizkaia acompañó a cerca de 3.000 menores y jóvenes de hasta 23 años (42% mujeres). El área de infancia, familia y apoyo socioeducativo acompañó a 1.054 personas, consolidando una línea de trabajo centrada en el acompañamiento integral a menores y familias. Dentro de esta área, 551 niñas y niños recibieron apoyo socioeducativo, mientras que 129 personas participaron en el programa de educación familiar, un itinerario de nueve meses de duración orientado a fortalecer conocimientos, habilidades y actitudes vinculadas a una parentalidad positiva.  

La entidad diocesana recuerda que crecer en contextos de pobreza y exclusión condiciona las oportunidades educativas, laborales y personales futuras, y aumenta el riesgo de reproducir estas situaciones en la edad adulta. “Cuando la pobreza afecta a la infancia y la juventud no solo condiciona el presente de esas personas. También compromete sus oportunidades y la cohesión social de los próximos años”, explica Ana Sofi Telletxea, responsable del Observatorio de Caritas Bizkaia.

La memoria alerta también de las dificultades añadidas que afrontan muchas personas migrantes debido a obstáculos administrativos y situaciones de irregularidad documental. De las personas migrantes acompañadas durante 2025, 2.855 se encontraban en situación administrativa regularizada y 4.730 en situación administrativa irregular, una circunstancia que limita gravemente el acceso al empleo, la vivienda y los sistemas de protección social. La creciente complejidad de muchas situaciones de exclusión hizo necesaria también una respuesta especializada.  Para Telletxea, es necesario seguir avanzando en la “equiparación efectiva de derechos entre las personas de origen extranjero y la población autóctona, favoreciendo procesos que garanticen su plena inclusión social, laboral y comunitaria”. La entidad seguirá reclamando “políticas públicas que promuevan la acogida, la integración y la convivencia intercultural, poniendo en valor la diversidad como una riqueza para la sociedad”. “Es responsabilidad de toda la sociedad combatir los prejuicios, estereotipos y discursos estigmatizadores que todavía existen y que afectan a las personas migrantes, impulsando narrativas basadas en el respeto, la solidaridad y el reconocimiento de la dignidad de todas las personas”, recalca.

Durante 2025, el Servicio Jurídico de Caritas Bizkaia acompañó a 988 personas, una cifra que refleja la importancia creciente de los obstáculos administrativos en los procesos de inclusión social. El servicio prestó apoyo en ámbitos como extranjería, acceso a derechos, vivienda o prestaciones sociales.

La vivienda, principal factor de exclusión

Caritas Bizkaia identifica la vivienda como el principal factor de exclusión social en Euskadi. El acceso a una vivienda adecuada se ha convertido en el mayor obstáculo para desarrollar un proyecto de vida autónomo y estable y en uno de los principales elementos que explican el crecimiento de la integración precaria observado en los últimos años. “Cada vez son más quienes destinan una parte desproporcionada de sus recursos a afrontar los gastos de alojamiento, reduciendo su capacidad para hacer frente a otras necesidades básicas o afrontar cualquier imprevisto”, apunta Telletxea. Y es que como señala el Informe FOESSA, 122.000 hogares en Euskadi caen en situación de pobreza severa después de afrontar los gastos de vivienda y suministros, una realidad que sitúa esta cuestión en el centro de las desigualdades sociales actuales. Además, la entidad alerta del aumento de situaciones de alojamiento inseguro, habitaciones realquiladas o viviendas inadecuadas. A ello se suman las dificultades de empadronamiento que afectan a muchas personas y limitan el acceso a prestaciones, servicios y derechos básicos. “Para numerosas personas, disponer de una dirección donde empadronarse se ha convertido en una condición imprescindible para iniciar procesos de inclusión social”, destacan.

Durante 2025, Caritas Bizkaia acompañó a 615 personas en programas relacionados con la vivienda, facilitó apoyo económico a 185 personas para afrontar gastos vinculados al alojamiento y promovió el acceso a vivienda para 143 personas a través de la Fundación Eguzkilore. La expresión más extrema de esta realidad continúa siendo el sinhogarismo.

A lo largo del año, la entidad acompañó a 1.416 personas en situación de sinhogarismo, ofreciendo recursos de atención básica, alojamiento y acompañamiento orientados a favorecer procesos de recuperación personal e inclusión social y laboral. Para poder abordar mejor esta situación Caritas Bizkaia considera necesario avanzar hacia una “respuesta coordinada y de alcance supramunicipal” que permita abordar este fenómeno desde una perspectiva metropolitana y comarcal, con un liderazgo claro por parte del Gobierno Vasco y una colaboración efectiva entre diputaciones y ayuntamientos. Asimismo, pone especial atención en la necesidad de desarrollar sistemas específicos de detección y atención para las mujeres en situación de sinhogarismo, una realidad a menudo invisibilizada que requiere respuestas adaptadas a sus circunstancias y necesidades.

Tener empleo ya no garantiza estabilidad

Aunque algunos indicadores laborales han mejorado, tener empleo ya no garantiza salir de la vulnerabilidad. La memoria advierte de que la pobreza laboral se ha consolidado a través de salarios insuficientes, jornadas parciales involuntarias y empleos incapaces de cubrir el coste real de la vida. A ello se suman las dificultades de acceso al empleo que afrontan muchas personas por problemas de salud, responsabilidades de cuidado o situaciones administrativas complejas. La entidad alerta de que “un sistema centrado casi exclusivamente en la empleabilidad deja fuera a quienes no pueden competir en igualdad de condiciones en el mercado laboral y necesitan apoyos más amplios para desarrollar un proyecto de vida autónomo”.

La memoria destaca también la apuesta de Caritas Bizkaia por la economía solidaria y las empresas de inserción como herramientas para generar oportunidades laborales para personas con especiales dificultades de acceso al mercado de trabajo. “Un modelo que busca compatibilizar actividad económica, inclusión social y empleo digno”, subraya Unzueta.

Durante 2025, el Área de Empleo y Economía Solidaria acompañó a 2.219 personas, de las que el 68% fueron mujeres. Un total de 1.408 personas recibieron orientación sociolaboral, 1.080 participaron en procesos de intermediación laboral, 205 accedieron a acciones formativas, 83 participaron en talleres prelaborales, 61 desarrollaron itinerarios vinculados al autoempleo y 119 formaron parte de iniciativas dirigidas específicamente a jóvenes. Como resultado de este trabajo, 604 personas (73% mujeres) accedieron a un empleo con contrato.

Caritas Bizkaia considera “imprescindible reforzar las medidas que favorezcan la inclusión laboral de las personas que encuentran mayores dificultades para acceder al empleo, entre ellas quienes afrontan situaciones de irregularidad administrativa, barreras idiomáticas, brecha digital, problemas de salud o una insuficiente red de apoyo”. La entidad defiende asimismo el impulso de las empresas de inserción como una herramienta eficaz para generar oportunidades laborales reales y avanzar en procesos de inclusión sostenibles.

Una sociedad más vulnerable y con mayores niveles de malestar

Caritas Bizkaia alerta del impacto que la incertidumbre y la precariedad sostenida tienen sobre la salud mental y las relaciones sociales. “El malestar emocional, la soledad y el debilitamiento de los vínculos comunitarios aparecen cada vez con mayor frecuencia en las situaciones acompañadas por la entidad”, señala Telletxea.  Muchos de estos problemas, advierte, no pueden entenderse únicamente desde una perspectiva clínica. “El estrés provocado por la inestabilidad económica, las dificultades de acceso a la vivienda, la incertidumbre administrativa, la soledad o la imposibilidad de desarrollar proyectos de vida estables está generando un importante desgaste emocional en muchas personas”, subraya.

Los programas de Promoción Social y Personal trabajaron durante 2025 con 2.016 personas, generando espacios de encuentro, participación y fortalecimiento comunitario. Por su parte, el Área de Personas Mayores acompañó a 477 personas, mientras que el Servicio Psicológico atendió a 326 personas, ofreciendo apoyo especializado ante situaciones de sufrimiento emocional.

Caritas Bizkaia recuerda además que alrededor de 157.000 personas en Euskadi, según el informe FOESSA, no pueden seguir tratamientos médicos o adquirir medicamentos por falta de recursos económicos, una realidad que evidencia la “estrecha relación entre pobreza, salud y exclusión social”. Por ello, considera que “fortalecer las redes comunitarias, combatir la soledad y situar los cuidados en el centro de las políticas públicas será uno de los principales desafíos sociales de los próximos años”.

Una respuesta construida desde la acogida, la escucha y el acompañamiento

Un año más, la principal puerta de entrada a Caritas Bizkaia fue el Área de Acogida Integral, que acompañó a 4.928 personas ofreciendo acogida, apoyo, acompañamiento y orientación a personas y familias en dificultad, “cuyas redes primarias de ayuda están en quiebra y no cuentan con protección social pública”. Al tiempo que apoyó económicamente a 3.995 personas para cubrir necesidades básicas relacionadas con la alimentación, la vivienda, el transporte o la salud.

Más allá de la cobertura de necesidades inmediatas, la entidad trabaja para generar procesos personalizados de inclusión que permitan recuperar autonomía, fortalecer capacidades y reconstruir vínculos sociales. La acción desarrollada durante 2025 combinó atención directa, acompañamiento social, trabajo comunitario, promoción de la participación, sensibilización e incidencia social, manteniendo una presencia activa en numerosos espacios sociales y comunitarios del territorio. “Cada dato de esta memoria representa una historia personal, un proceso de acompañamiento y una oportunidad para reconstruir proyectos de vida. Nuestro trabajo no consiste únicamente en atender necesidades, sino en caminar junto a las personas para que recuperen autonomía, derechos y esperanza”, destaca Elena Unzueta.

La presentación de esta memoria coincide con un año especialmente significativo para la entidad. En noviembre de 2026, Caritas Bizkaia cumplirá 70 años de acción social en el territorio, siete décadas acompañando a personas y familias, defendiendo derechos y adaptando su respuesta a las nuevas formas de pobreza y exclusión. Siete décadas después de su nacimiento, la entidad considera que “la principal característica de la exclusión social actual es su complejidad y heterogeneidad, lo que exige respuestas más integrales y coordinadas por parte de las administraciones públicas, las organizaciones sociales y el conjunto de la sociedad”.

No fallan las personas, falla el sistema. Necesitamos pasar de una sociedad organizada en torno al crecimiento económico y a la producción y consumo, a una que ponga el cuidado, la comunidad y la justicia social en el centro. Se requieren políticas públicas que reconozcan los derechos humanos por encima de la capacidad productiva y, al mismo tiempo, reconstruir los vínculos comunitarios que sostienen una sociedad cohesionada”, concluye Unzueta.