Nadie Sin Hogar 2026
Este año la campaña se presenta bajo el lema “Un hogar. Un lugar al que pertenecer”. En este tercer año de campaña, como continuación a Caminemos juntos, a la experiencia del Camino de Santiago y a la campaña Sin hogar pero con sueños, ponemos el foco en aquello que nos une y nos humaniza: la comunidad, los vínculos y el sentido de pertenencia, que conforman el verdadero hogar que toda persona necesita para salir de la intemperie social y emocional en la que estas personas habitan.

Objetivos de la campaña
Objetivo General:
Sensibilizar y concienciar a la sociedad sobre la realidad que viven las personas en situación de sinhogarismo de falta de dignidad, desprotección y dificultad para acceder a sus derechos y a los espacios públicos de vinculación social.
Objetivos específicos:
HUMANIZAR A LA SOCIEDAD
En general, Administraciones, medios de comunicación, profesionales, personas voluntarias, comunidad cristiana, etc., sobre la realidad de las personas en situación de sin hogar. Invitar a adoptar una mirada de dignidad y de derechos humanos que facilite la compresión y acercamiento a la realidad de estas personas.
ROMPER PREJUICIOS Y DISCURSOS DE ODIO
Transformar la mirada social hacia las personas en situación de sinhogarismo, desmontando estereotipos y discursos que deshumanizan y excluyen. Dar voz a sus historias de vida y superación ayuda a generar empatía, combatir la aporofobia y construir una cultura del encuentro basada en la dignidad y el reconocimiento mutuo.
PROMOVER INCLUSIÓN REAL EN LA COMUNIDAD
Favorecer espacios comunitarios donde las personas en situación de sinhogarismo puedan participar, relacionarse y sentirse parte de la sociedad. La comunidad, a través de los vínculos y el cuidado mutuo, genera oportunidades de encuentro, pertenencia, sanación y reconstrucción de la autoestima y la dignidad.
ACTIVAR LA RESPONSABILIDAD COLECTIVA
Impulsar la implicación activa de toda la sociedad frente a la exclusión social y el sinhogarismo. Administraciones, entidades sociales, comunidades y ciudadanía estamos llamadas a no pasar de largo, promoviendo redes de apoyo, defensa de derechos y comunidades más humanas que no dejen a nadie fuera.
¿Qué puedo hacer yo?
- Mirar a la persona antes que a su situación, evitando etiquetas y prejuicios.
- Saludar, escuchar y generar espacios de conversación y encuentro.
- Crear comunidades donde todas las personas puedan participar y sentirse parte.
- Favorecer relaciones cercanas basadas en el respeto, la confianza y la igualdad.
- Abrir espacios comunitarios, parroquiales y vecinales al encuentro y la convivencia.
- Reconocer las capacidades, talentos y aportaciones de cada persona.
- Promover redes de apoyo mutuo que combatan la soledad y el aislamiento.
- Acompañar sin juzgar los procesos personales y los tiempos de cada persona.
- Denunciar las situaciones de injusticia y vulneración de derechos.
- Impulsar oportunidades reales de acceso a vivienda, empleo, salud y participación social.
- Fomentar una cultura del cuidado, la empatía y la fraternidad.
- Construir una comunidad donde todas las personas puedan sentirse reconocidas,
valoradas y queridas.




