Noticia09/04/2026

Un grupo eskaut vive una experiencia transformadora de voluntariado en Haran Zentroa durante Semana Santa

Durante la Semana Santa de 2026, un grupo de voluntarias del movimiento eskaut ha participado en una experiencia de voluntariado en Haran Zentroa, colaborando en los proyectos Gertu, el comedor social, y Giltza, el centro de día. A lo largo de tres jornadas, las participantes han podido conocer de cerca estas realidades, compartir tiempo con las personas acompañadas y romper estereotipos asociados a la exclusión social.

La experiencia comenzó el jueves 2 de abril con una presentación de ambos proyectos y un recorrido por las instalaciones. Ya desde el primer contacto, el grupo se dividió para participar activamente tanto en Giltza como en Gertu: mientras unas conversaban y jugaban al dominó con las personas del centro de día, otras colaboraban en el reparto de táperes, sorprendidas por la cercanía, la amabilidad y el agradecimiento mostrados por quienes acudían al comedor.

 

Uno de los momentos centrales de cada jornada fue el servicio de comedor, donde las voluntarias participaron en diferentes turnos atendiendo a cerca de 130 personas al día: desde la acogida y el servicio de comida, hasta la limpieza y preparación del espacio. Tras el servicio, compartir la comida permitió generar espacios de reflexión sobre lo vivido, las emociones sentidas y las expectativas previas.

El viernes, al intercambiar los grupos, surgieron reflexiones significativas. Las voluntarias destacaron la solidaridad entre las personas acompañadas, la juventud de muchas de ellas, la escasa presencia de mujeres y el impacto de conocer historias personales que ayudan a “no despersonalizar” y a entender que cada situación es diferente. También llamó la atención que algunas personas voluntarias del comedor habían sido anteriormente participantes del propio recurso, reflejando un fuerte compromiso comunitario.

El sábado, la experiencia puso el foco en la importancia del acompañamiento y la presencia. En Giltza, compartir tiempo jugando a las cartas, viendo la televisión o simplemente charlando llevó a cuestionar la idea de “ser útil”, reflexionando sobre el valor del estar, del vínculo y de la relación como parte fundamental del acompañamiento social.

Durante los tres días, se generaron espacios de intercambio entre voluntarias eskaut, personas participantes, profesionales y voluntariado del centro, creando un clima de confianza y aprendizaje mutuo.

La despedida estuvo marcada por el agradecimiento y la emoción. Las voluntarias expresaron la sorpresa ante las realidades encontradas, la ruptura de estereotipos y, en muchos casos, el deseo de formarse en un futuro para poder seguir vinculadas a proyectos como Gertu o Giltza.

Una experiencia intensa y enriquecedora que deja huella y refuerza el valor del compromiso, la cercanía y la solidaridad.