Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial “Movilizar la voluntad política”
- MANIFIESTO de la Pastoral de Migraciones de la Zona Norte (diócesis de San Sebastián, Bilbao, Pamplona-Tudela, Vitoria, y Calahorra y La Calzada-Logroño)
El 21 de marzo, Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, es una llamada a la memoria, a la reflexión y, sobre todo, a la acción comprometida de nuestras comunidades. Se nos invita a no olvidar, a recordar a quienes han sufrido y siguen sufriendo discriminación por su origen, el color de su piel o su identidad cultural o religiosa. La memoria es necesaria para construir sociedades más justas, porque sin reconocer las injusticias del pasado y del presente, difícilmente podremos evitar que vuelvan a repetirse.
La lucha contra el racismo y la xenofobia forma parte también del compromiso cristiano con la dignidad de toda persona. Como Iglesia, creemos que cada ser humano es portador de una dignidad inviolable y que la diversidad de pueblos, culturas, lenguas y religiones, es una riqueza que nos invita al encuentro y a la fraternidad.
Este año, bajo el lema “Movilizar la voluntad política”, se nos recuerda que la lucha contra la discriminación racial requiere decisiones concretas y compromisos reales por parte de las instituciones y de toda la sociedad.
- Erradicar el racismo no es solo una aspiración ética, sino una responsabilidad que interpela a nuestras estructuras sociales, políticas, religiosas, y también a nuestras propias actitudes y conductas.
- No basta con rechazar el racismo, la xenofobia, el odio y todo lo negativo y contradictorio que los acompañan cuando aparecen y se extienden de forma evidente.
- Recibimos la llamada a revisar nuestros prejuicios; a denunciar cualquier forma de discriminación; a desmentir rumores y bulos; y a promover relaciones basadas en el respeto y la igualdad.
- Creemos que la educación intercultural e interreligiosa, el diálogo y la participación de todas las personas son claves para avanzar hacia una convivencia basada en el respeto y la justicia.
- Del mismo modo, es necesario promover y exigir políticas públicas que garanticen la igualdad de oportunidades y la inclusión real de quienes forman parte de nuestras sociedades.
Dirigimos un llamamiento particular a quienes tienen responsabilidad en el gobierno de las naciones e influencia en los medios de comunicación y redes sociales, para hacer siempre honor a la verdad y no generar y divulgar ningún tipo de mensaje (escrito, oral, visual) que aliente el odio, el enfrentamiento, el rechazo, la marginación, la discriminación, la violencia, el racismo y la xenofobia.
Hacemos un llamamiento a las comunidades cristianas para reafirmar nuestro compromiso por:
- Caminar junto a quienes sufren estas situaciones, la mayoría personas migradas, escucharlas, reconocer sus aportaciones y trabajar con ellas —no solo para ellas— en la construcción de una sociedad más inclusiva, fraterna, pacífica y pacificadora.
- Impulsar el encuentro, creando espacios propios, denunciando la discriminación, fortaleciendo comunidades donde ninguna persona sea excluida, y trabajando por el respeto a la libertad religiosa.
- Seguir construyendo comunidades acogedoras, donde cada persona pueda sentirse reconocida, valorada, amada, y parte de una misma familia humana. La acogida, el acompañamiento y la integración son caminos que solo pueden recorrerse desde la colaboración y el encuentro entre personas diferentes pero iguales en su esencia y en su ser.
En este 21 de marzo renovamos nuestro empeño con la convivencia, la justicia y la fraternidad universal. Junto a las personas señaladas, excluidas y migrantes queremos seguir tejiendo comunidades abiertas, acogedoras y solidarias, donde la diversidad sea reconocida como una riqueza y un don y todas las personas puedan vivir con dignidad, respeto e igualdad.
“Los migrantes no deben encontrar el estigma de la discriminación a su llegada …”
(Papa León XIV, Domingo 5 Octubre 2025)





