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El compromiso ciudadano del “XVII Roscón solidario de Bilbao” permite recaudar 2500 euros a favor de la infancia

El “XVII Roscón solidario de Bilbao” recauda 2500 euros a favor de la infancia más vulnerable mediante el reparto de 2.000 raciones solidarias. Por el Museo Vasco de Bilbao, pasaron más de 900 personas para recoger su pack de ración de roscón solidario. El acto ha posibilitado también el reparto de raciones en los proyectos de Caritas Bizkaia.

 

Este año, el dinero recaudado ha ascendido a 2500 euros que se van a destinar íntegramente a la lucha por combatir la brecha digital que muchos menores están sufriendo al no poder contar en su entorno familiar de medios ni formación digital adecuada para que puedan continuar con sus estudios.

Bajo estrictas medidas sanitarias, esta edición se ha desarrollado con éxito un año más, habiendo sido clave en el contexto actual, la colaboración del Museo Vasco, que ha facilitado a través de su web la venta anticipada de entradas pudiéndose así haber controlado un aforo adecuado.

En esta ocasión, las raciones de roscón y chocolate se proporcionaron en formato para llevar en un pack en material reciclable que ha permitido su posterior consumo y evitado así cualquier aglomeración de personas.

El dulce solidario ha contado un año más con un peso superior a los 500 kilogramos. Para su preparación se ha seguido la receta tradicional y han sido necesarios más de 250 kilogramos de harina, más de 50 kg de azúcar, 75 kg de mantequilla, 100 docenas de huevos, 25 litros de agua de azahar, 25 kilogramos de levadura, 30 kilogramos de frutas variadas confitadas para su decoración y 5 kg de sal.

La edición XVII se ha desarrollado asumiendo el contexto de pandemia y recogiendo la vivencia solidaria de estos últimos meses. Caritas Bizkaia ha querido poner en valor un año más a través de este acto, la importancia de la acción ciudadana comprometida y el trabajo en red entre diferentes agentes en favor de la justicia social.

 

 

A las 12:00h tuvo lugar la Foto institucional de apoyo a la causa solidaria a favor de la infancia, que en esta edición ha contado con la presencia de Joseba Segura, obispo administrador diocesano que ha sido acompañado por representantes institucionales del Ayuntamiento de Bilbao como el alcalde Juan Mari Aburto y de la Diputación Foral de Bizkaia como Teresa Laespada (Diputada Foral de Empleo, Inclusión social e Igualdad) y Sergio Murillo (Diputado Foral de Acción Social).

 

Caritas Bizkaia, mantiene un año más la colaboración con la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo, la ‘Asociación de Panaderías de Bizkaia que ha elaborado el roscón en coordinación con ‘Lapiko Catering’ encargado también de la elaboración del chocolate. Asimismo, ‘LogiFrío Bilbao’ ha facilitado sus cámaras para el mantenimiento del roscón mientras que ‘Café Iruña Catering’ ha apoyado el reparto de chocolate, con ingredientes donados para la ocasión por Kaiku (leche) y Baqué (cacao). El acto, ha seguido contando con el patrocinio de LABORAL Kutxa, y también con la participación de decenas de personas voluntarias de Caritas Bizkaia, que se han encargado de la organización del acto.

En esta edición gracias a la colaboración de Engranaje Publicidad, se ha habilitado una web www.rosconsolidariobilbao.org que ha facilitado la participación y el acceso directo a la compra anticipada de raciones.

 

Nuestro agradecimiento a todo el equipo de voluntariado que ha hecho posible un año más, una nueva edición del roscón. Su dedicación, ilusión y apoyo es ejemplo de gratuidad y servicio.

 

 

 

LA CAUSA SOLIDARIA: Freno a la trasmisión intergeneracional de la pobreza

La causa solidaria de esta edición se ha centrado en la lucha por la transmisión intergeneracional de la pobreza, el esfuerzo por facilitar oportunidades y recursos a menores que se encuentran en situación de vulnerabilidad social.

La pobreza y el riesgo de exclusión social se heredan. Crecer en hogares en situación de pobreza, tener dificultades y menos oportunidades para seguir adecuadamente los procesos formativos, la exposición a dinámicas vitales y familiares de incertidumbre, padecer sucesos vitales estresantes como la pérdida del empleo, los conflictos familiares graves o la pérdida de la vivienda, etc, aumentan las probabilidades de que menores y jóvenes inmersos en estas circunstancias sufran pobreza, vulnerabilidad y exclusión social en el futuro.

Previo a la pandemia, la pobreza y la exclusión social se extendía en mayor medida en las familias con hijos e hijas a su cuidado, especialmente a las monomarentales: en 2018, en Euskadi, el 17,3% de éstas se encontraba en situación de pobreza y la exclusión social afectaba a un 20,1% de las mismas.

Las consecuencias socioeconómicas de la pandemia se extienden en este contexto de precariedad social, a través de cuestiones “clásicas”: empleo, vivienda o los ingresos, y han aflorado otros fenómenos sociales:  la brecha digital y el impacto psicoemocional del aislamiento social y la incertidumbre. Los niños y niñas son víctimas silenciosas de esta realidad.

Las familias acompañadas por Cáritas están sufriendo el impacto de estas situaciones. La pérdida de empleo (principalmente precario e informal) llegó a afectar al 70% de la población atendida en Cáritas en los meses más duros del confinamiento, la pobreza severa se extendió al 68% de las personas atendidas, cerca de un 9% de personas ha cambiado de vivienda por no poder hacer frente al pago de la misma, y otro 20% cree que tarde o temprano lo tendrán que hacer; un 45% siente que su estado emocional es peor incluso que en abril; un 61% de hogares viven en lo que llamamos “apagón tecnológico” (sin conexión ilimitada, sin dispositivos, sin competencias personales para manejarse “online”).

 

La brecha digital afecta a hogares donde hay menores y jóvenes en procesos educativos, por lo que se convierte en brecha de oportunidades sociales, educativas, laborales…añadiendo un elemento más a la mochila del riesgo de la exclusión presente y futura.

Ante este escenario, Cáritas Bizkaia hace una apuesta por reducir esta brecha digital en las familias acompañadas como medio para frenar la transmisión intergeneracional de la pobreza en el seno de las mismas.

 

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