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Día internacional de la eliminación de la discriminación racial

Hoy, 21 de marzo de 2021, celebramos el Día internacional de la eliminación de la discriminación racial. A priori, todas las personas tenemos un discurso correcto respecto a este tema. Un discurso que viene encuadrado en un marco legislativo amplio y concreto.

Los principios de igualdad y no discriminación aparecen en los fundamentos del derecho internacional moderno, incluyendo la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Carta de las Naciones Unidas. También aparecen en los dos principales pactos internacionales de derechos humanos, el de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y el de Derechos Civiles y Políticos, así como en diversas convenciones, tratados y otros instrumentos legales internacionales de importancia.

No obstante, la realidad que nos encontramos en el día a día es otra. Una realidad en la que la vulneración de derechos está presente, y a menudo, comienza casi de un modo “inocente a través de los microracismos”, que son expresiones cotidianas y sutiles, enclavadas en un contexto cultural determinado y que perpetúan discriminaciones de tipo racial o étnico.

Si nos vamos a un nivel de comunicación cotidiano, todas y todos hemos escuchado expresiones como: “es una merienda de negros”, “no hay moros en la costa” o “parece una gitana”. La primera expresión solemos identificarla con el caos y el desastre, la segunda con una amenaza y la tercera con el desaliño y la suciedad. Es decir, que todas estas expresiones tienen una connotación negativa, despectiva y racista. Cierto es que el inicio del uso de estas expresiones pertenece a otras épocas muy diferentes a las actuales, pero también es verdad que las tenemos totalmente interiorizadas y normalizadas, y no benefician ni aportan nada positivo.

Otra situación en la que se encuentran a menudo las personas con rasgos fenotípicos diferentes es aquella en la que se les pregunta con insistencia “Y tú, ¿de dónde eres?”, dando por hecho que al tener otros rasgos es una persona extranjera, en lugar de aceptar y reconocer la globalidad del mundo y la diversidad existente en nuestras sociedades. Además, con esta pregunta, en muchos casos la primera que hacemos al conocer a alguien, excluimos a la persona de “nuestro grupo” y la situamos en un marco diferente al “nuestro”.

Bauman señaló que ante la persona extranjera sentimos la emoción del miedo ligada tanto al sentimiento de desorden que causan en nuestro ámbito conocido y familiar, como la sensación de que es “la otra persona”, la que no se ajusta al orden establecido. Esto conlleva una estigmatización y el intento de “neutralización” de la persona extranjera.

Es en ese momento cuando también cobran fuerza los prejuicios y los estereotipos, es decir, aquellas ideas preconcebidas que se atribuyen de forma generalizada a un grupo de personas por el mero hecho de tener unas características comunes.

Todas las personas tenemos prejuicios y estereotipos. Este es un tema que aparece de forma reiterada en nuestras sesiones de “Argi Ibili, No te EnCalles” (estrategia antirrumor de Caritas Bizkaia). El mayor problema surge cuando estos prejuicios y estereotipos nos llevan a comportamientos discriminatorios, e incluso nos permite justificar la violencia contra aquellas personas que tienen rasgos, orígenes, religiones, etc., diferentes a los nuestros.

Cuando vemos acontecimientos como la muerte de George Floyd el año pasado en EE.UU., tendemos a pensar que esto nunca ocurrirá en nuestra sociedad y nos unimos al movimiento Black Lives Matter, inundando las redes con mensajes de apoyo y de solidaridad. Sin embargo, no somos conscientes de que también hay casos de racismo en nuestro país, como el actor Marius Makon, quien estaba pidiendo un desayuno en la barra de un bar cuando fue increpado por una señora que le dijo que no quería ver a un negro detrás.  La agresora le pegó un botellazo mientras le gritaba: «Soy blanca, te puedo matar y no pasa nada”. O ataques verbales y físicos en el metro y en los autobuses a personas con rasgos diferentes.

El Papa Francisco, ante lo ocurrido en EE.UU. el año pasado, afirmó contundentemente: “Queridos amigos, no podemos tolerar ni cerrar los ojos ante ningún tipo de racismo o exclusión y pretender defender la santidad de toda vida humana.”

Desde Cáritas Bizkaia, desde las entidades de iglesia y desde la propia Diócesis de Bilbao, en este tiempo de Cuaresma se nos insta a construir comunidades acogedoras, a convertirnos en tierra de acogida para aquellas personas que viven en nuestros barrios y se sienten solas y excluidas.

Un día tan significativo como hoy las palabras del Santo Padre cobran más importancia que nunca:

“El problema no es el hecho de sentir dudas y tener miedo. El problema es cuando esas dudas y esos miedos condicionan nuestra forma de pensar hasta el punto de convertirnos en seres intolerantes, cerrados y quizás, sin darnos cuenta, incluso racistas”.

Y esto como Iglesia, como sociedad y como humanidad no nos lo podemos permitir.

http://www.bizkeliza.org/noticia/la-mesa-de-migraciones-invita-a-que-luchemoscontraelracismo/

 

 

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