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5 de Noviembre: «Día Internacional de las personas cuidadoras”

Un día como el de hoy, nos ayuda a significar a las personas que se dedican al cuidado de otras: familiares, amigas, profesionales y voluntarias. A mantener presente la necesidad de cuidados que en distintas formas o intensidad tenemos los seres humanos en el trayecto vital y a recordar que la responsabilidad en las tareas de cuidados nos compete a todas y todos.

            Pensar en las personas que nos han cuidado es pensar en mujeres. Madres, abuelas, hermanas, vecinas, amigas…Mujeres que dando siglos de continuidad a lo que la sociedad esperaba de ellas, se dedicaron a atender gratuitamente y en exclusividad, a todos y cada uno de los miembros de la familia, anteponiendo el bienestar de éstos por encima de sus propias necesidades o deseos.

Que las hijas o nietas estudiasen, se prepararan y accedieran al mercado laboral, ¿no es algo que anhelaban las mujeres mayores para su futuro?, ¿no habrán sido ellas, en buena medida, las grandes facilitadoras para que esto haya podido producirse? Sus esfuerzos para que sus hijas tuvieran una vida mejor, un futuro con nuevas oportunidades, han estado y siguen estando invisibilizados, entre los “mil y un quehacer” cotidianos. Mientras esto se ha mantenido naturalizado y oculto en el espacio privado, ha sido ignorado e infravalorado en la esfera social.

Una cuestión que se plantea: Si admitimos que los cuidados son elementos esenciales para el sostenimiento de la vida, cuando ellas no estén ¿quién y cómo se va a cuidar?, ¿quién y cómo se va a cuidar a estas mujeres? Por otra parte, ¿cómo lo viven las mujeres más jóvenes?, ¿cómo se sitúan ante la responsabilidad, las posibilidades, las fuerzas, las limitaciones, la culpa…? ¿Cómo replantear la sociedad de los cuidados?

Según los, últimos datos elaborados por Eustat, en la CAV, dentro de los hogares, el trabajo doméstico y de cuidados lo realizan mujeres en un 67,2% de los casos frente a 32,8%, cuando es realizado por hombres. Aunque el número de hombres va aumentando, se produce sobre todo cuando el cuidado se dirige a menores. No sucede de la misma forma cuando se trata de personas mayores y/o dependientes.

En Euskadi, más de 100.000 personas está en situación de dependencia especial. El grupo más importante está formado por personas mayores que necesitan el cuidado de otras para realizar las actividades de la vida cotidiana. En la mayoría de los casos viven en el propio hogar, siendo un familiar la persona que presta cuidados, principalmente esposas e hijas. El perfil de persona cuidadora es el de una mujer con una edad entorno a los 55 años.

Hablar de las llamadas “cuidadoras principales” hoy, sigue siendo todavía hablar mayoritariamente de mujeres, con una dedicación exclusiva al cuidado en el ámbito familiar de personas en situación de mayor vulnerabilidad, que, de forma callada e invisible, se enfrentan a situaciones extremadamente delicadas, los 365 días del año, con el impacto para la salud y el bienestar que esto supone para sus vidas.

Sabemos que si hay algo muy importante para cuidar bien es estar bien. Por eso, pensar en las personas cuidadoras implica pensar en sus necesidades y en sus cuidados. En su autocuidado, pero también en la redistribución del esfuerzo que exigen las situaciones.

Compartir los cuidados, es el modo más tangible de mostrar interés por los demás. Significa humanizar las relaciones. Experiencias como el Proyecto Esku-Onetan que aporta tiempo de “respiro” a personas cuidadoras o las tareas de acompañamiento que realizan las personas voluntarias, son algunas de las formas de participación en el cuidado, en el latir cotidiano de la vida de Cáritas.

Finalizamos el día, conscientes de que estamos asistiendo a un cambio de modelo en el modo de abordar los cuidados, en el que la delegación en exclusiva y gratuita a las mujeres, es del todo irreproducible.  La construcción de un nuevo modelo en el que se garantice el derecho al cuidado de todas las personas, exige el firme compromiso de los poderes públicos para proporcionar los medios adecuados y la participación de la sociedad en su conjunto. De este modo, el día de las personas cuidadoras, nos implicará a todos y a todas y haremos del cuidado una expresión de solidaridad y respeto con la vida.

 

Teresa González.

Área de Mayores y envejecimiento de Caritas Bizkaia

 

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