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UN POCO DE HISTORIA

Años 50

Historia de Cáritas Bizkaia Cáritas Diocesana de Bilbao se erigió canónicamente el 28 de noviembre de 1956, pero desde unos años antes ya existían otras entidades de Cáritas (Cáritas Española desde 1947, Caritas Internationalis desde 1950…) y más cerca de nosotros los ‘Secretariados’ o ‘Juntas’ Parroquiales de Caridad. Desde una opción clara de permanencia en el tiempo, más allá del trabajo en emergencias que se había hecho hasta entonces, estas entidades nacen con una clara opción por la justicia social.
Sin embargo, la larga posguerra y el aislamiento del régimen hacían terriblemente duras las condiciones de vida de gran parte de la población española, tanto en el campo como -sobre todo- en las ciudades. Desde ahí, se empieza la labor más básica y asistencial: las Cáritas Parroquiales comienzan a repartir la ayuda internacional que llega -principalmente- del famoso Plan Marshall de los Estados Unidos, aunque también de otros países americanos que no se vieron implicados en la IIª Guerra Mundial. Esta acción duró 14 años (1954-68) y en ella participaron 69.440 personas de Cáritas de las 63 diócesis y 181.000 de escuelas y otras entidades sociales.

En esta tesitura, en la recién creada Diócesis de Bilbao (antes pertenecíamos a la de Vitoria) se funda su Cáritas Diocesana (llamada entonces ‘Cáritas Diocesana de Acción Católica Española’ de el 28 de noviembre de 1956, con la intención de “canalizar, coordinar e impulsar estas acciones” que ya se estaban realizando, así como buscar una acción más allá del mero reparto de la asistencia material.
También buscaba “promover, estimular y ayudar a las Cáritas Parroquiales” y prestar su “colaboración a todas las instituciones benéficas de nuestra Diócesis”, así como “procurara la formación de las conciencias en el ejercicio de la Misericordia”, bajo el ideal de amor al prójimo y para intentar llegar “hasta el último necesitado de nuestra Diócesis”. En el momento de su creación, había Cáritas Parroquiales organizadas en 106 de las parroquias de Bizkaia.

Historia de Cáritas BizkaiaComo decía, una de sus primeras labores fue el reparto de la ayuda internacional, básicamente el ASA (Ayuda Social Americana) que enviaba la Cáritas estadounidense (CRS: Catholic Relief Services). Por ejemplo, sólo en 1957 se repartieron en la Diócesis más de un millón de kilos de alimentos, valorados en 41 millones de pesetas de las de entonces… ¡todo un dineral en la época!
A finales de 1956 Cáritas se traslada a los nuevos locales de Lersundi 13 (en pleno Ensanche de Bilbao) donde permaneció la sede de sus Servicios Generales casi 40 años, hasta el traslado a Ribera 8 en 1995. El local constaba de lonja y doble piso y contaba con oficinas, ropero y dispensario, entre otros servicios como el ‘consultorio benéfico-asistencial’ que se abrió poco después.
En 1957 se integra en Cáritas el programa radiofónico ‘De Corazón a Corazón’ que durante tantos años se emitió en Radio Bilbao (SER) y que había nacido un par de años antes. En lo social, se promueve junto con otras entidades públicas y privadas, una comisión o patronato que empieza a trabajar en los suburbios, dado que la ya incipiente inmigración interna que llegaba al gran Bilbao empezaba ya a producir casos de chabolismo, infravivienda, hacinamiento… También se comienza a trabajar organizadamente en 1958 para la atención a ‘transeúntes’ (lo que después se llamó ‘Sin Techo’, y hoy ‘Personas Sin Hogar’). Otra faceta en la que destaca pronto Cáritas Diocesana es en la ayuda a personas necesitadas por emergencias, tanto internas como en el extranjero, la primera de las cuales es la ayuda a los damnificados por las inundaciones de Valencia en 1957, en la que se recauda en pocos días más de un millón de pesetas en metálico.

Años 60

Historia de Cáritas BizkaiaLos años 60 marcan el lanzamiento del primer plan de Cáritas con unas líneas de acción claras y definidas, tales como el análisis global de la pobreza, sus causas, localización, diagnóstico (Plan ‘Comunicación Cristiana de Bienes’ y primer informe ‘FOESSA’)…; la potenciación de actividades sociales más allá de la asistencia para paliar la pobreza y modificar sus causas; los fundamentos pastorales y eclesiológicos de la acción caritativa de la Iglesia a través de Cáritas; y -por último- el afianzamiento de la propia estructura de Cáritas.

En cuanto a lo ideológico, ya desde finales de la década anterior se venía trabajando en la idea de pasar de “lo puramente benéfico-asistencial a lo social”, lo que –con el lenguaje de la época- se concretaba en “ayudar a los pobres y necesitados a integrarse en la vida social. Se logrará esto si se les enseña valerse por sí mismos; si se les hace ver que ellos también pueden contribuir con algo. Hay que procurar que no sean elementos puramente receptores de servicios. Esto será muy educador y formativo y -a la larga- habréis realizado, junto con una obra de caridad, una labor de regeneración social cristiana”. Como se ve, algo muy novedoso para la época y que sigue siendo totalmente válido en nuestra labor actual.

Son años en que se incorporan a Cáritas numerosos seglares y que -en lo social- suponen la recuperación de la larga posguerra y el comienzo de la emigración interna masiva del campo a las ciudades, que conlleva nuevos problemas como el chabolismo, el desarraigo, el despoblamiento rural, etc. Así, por ejemplo, se promueve la ‘Constructora Benéfica Nazareth’, dedicada a “procurar vivienda a los necesitados”, con diferentes acciones para lograr ese fin. También en esta época se empieza a dar formación a los agentes de Cáritas, como por ejemplo el ‘Cursillo de formación para visitadores de la caridad’, primero del que se tiene noticia, y que incluía nociones de asistencia social, moral profesional, psicología, etc.

En los primeros años 60 se sigue insistiendo en la necesidad de aunar los esfuerzos de Cáritas Diocesana y las Parroquiales. En 1962 nace “El rincón de la Caridad”, transposición al papel periódico de ‘El Correo Español-El Pueblo Vasco’ del programa de radio que había nacido años atrás (también había iniciativas similares de ‘La Gaceta del Norte’, ‘Hierro’, ‘Radio Juventud’ y ‘Radio Popular’). Ese mismo año de 1962 se realiza la primera gran campaña de sensibilización y captación de fondos y socios para Cáritas Diocesana de Bilbao bajo el lema “TÚ… y TODOS: socios de Cáritas”. Hasta entonces la entidad se había financiado con donativos de particulares, las colectas de diferentes parroquias y lo recaudado el día de la Caridad (Corpus Christi). Esa primer campaña se salda con un gran éxito al recaudarse más de 560.000 pesetas. Hay unos 1.000 socios ya en Cáritas Diocesana, y el número va creciendo año a año.

Esa época se crea también otra ‘Sección’ importantísima para Cáritas: la de Estudios como consecuencia de la solicitud de colaboración que hizo la Cáritas Nacional a todas las diocesanas para confeccionar el antedicho “Plan CCB”: se empieza realizando un estudio monográfico (lo que hoy llamamos ‘Análisis de la Realidad’) sobre la pobreza en las 23 zonas de nuestra Diócesis. El objetivo central del ‘Plan CCB’ es

“conseguir el progresivo desarrollo de la comunicación de bienes entre los cristianos y cuantos padecen necesidad, sean o no cristianos, de modo que los que posean bienes se solidaricen con los necesitados poniendo a su disposición unas ayudas y servicios asistenciales y sociales suficientes […] siguiendo la primitiva puesta en común de los bienes que practicaban los primeros cristianos para que la Iglesia continúe dando un testimonio eficaz de amor ante los que sufren”.

Años 70

Historia de CaritasEn los años 70 se producen grandes cambios políticos, sociales y religiosos (transición a la democracia; turismo como industria; continuación de la emigración interna) y también se empiezan a ver muestras de la crisis industrial que nos asoló especialmente la siguiente década. Tras unos primeros años de continuidad en la labor anterior tal como se conocía, Cáritas Diocesana de Bilbao supera las etapas de beneficencia y asistencia y se empieza a hablar ya de ‘derechos y deberes’ también en lo social; poniéndose en cuestión entonces algunos temas como el origen de la riqueza o las nuevas y crecientes demandas sociales de la población.

Así, en 1970 se inaugura una escuela para personas de etnia gitana en Otxarkoaga, junto con el Apostolado Gitano de Vizcaya y Cáritas va inclinando sus preocupaciones a atender -además de lo que ya hacía- a “gitanos, reclusos, enfermos incurables, disminuidos psíquicos y ancianos”. También comienzan entonces las ‘Colonias de verano para niños’ y los cursos de formación obrera de fontanería, soldadura, electricidad… Paralelamente, en 1974 finaliza el reparto de comida por Cáritas Diocesana al concluir el programa nacional de ayuda alimentaria. También se sigue ayudando a países en situaciones de catástrofes o emergencias: Perú, Nicaragua, Vietnam…

Cáritas hace ya una decidida opción por la justicia social, en sintonía con lo aprobado en el Concilio Vaticano II. Así, se inician entonces las mesas redondas de las asociaciones de familias y de barrio, germen de las vecinales que hoy conocemos, y cuyo fin era “estudiar la problemática actual de las asociaciones; poner en contacto a quienes trabajan en este campo y buscar nuevas vías de eficacia en el trabajo”.

Las campañas de Cáritas hacen hincapié entonces en que:

“Cáritas es el servicio de la Iglesia para la realización de la acción socio-caritativa en todo el mundo, cuyos objetivos son la lucha contra la pobreza y la injusticia y sus medios la búsqueda de las raíces de los problemas y la promoción de los medios y acciones adecuadas para su erradicación: contra la injusticia porque ésta es la causa fundamental de la pobreza”.

En 1975 la XXIV Asamblea Nacional de Cáritas establece los ‘Criterios generales para la Acción Social de Cáritas’, donde se habla abiertamente de la “promoción del desarrollo integral del hombre, la denuncia de las situaciones de injusticia y el enfrentamiento con las causas de la pobreza como acciones promotoras del cambio social”. El Jueves Santo de 1975 -meses antes de la muerte de Franco- se presenta la primera campaña bilingüe en euskera y castellano: “Nun dezu senidea? ¿Dónde está tu hermano?”

Tras unos años de crisis general en la sociedad, la política, la Iglesia y la economía (años de muchos cambios en poco tiempo, años en los que parecía que se iba a romper con todo, años en los que Cáritas sufrió también esa crisis en sus propias carnes); a finales de los 70 comienzan los programas de Cáritas de lucha contra el paro, que al cerrarse la década afectaba ya a más de dos millones de personas. Tal era el prestigio de Cáritas que incluso en esos años se confió en alguna ocasión a Cáritas el pago de los salarios provenientes de las cajas de resistencia a obreros en huelga, en algunas localidades de la margen izquierda.

También estos años de cambio suponen un cambio de los medios de financiación de Cáritas: se abandona el sistema tradicional de huchas y se ahonda en las campañas de sensibilización y captación de fondos, con una especialmente fuerte en la que se invitaba a la población a colaborar bajo el lema: “Te necesitamos: hazte socio de Cáritas / Bear zaitugi: batzarkide egin zaitez”.

Años 80

En la década de los 80 se agrava la crisis económica y se dispara el desempleo. En Euskadi la tasa llega a superar el 20% de la población activa y en Cáritas Diocesana de Bilbao el Programa de Inserción Laboral se convierte en la punta de lanza de la acción social, fomentando sobre todo la formación para el empleo, la orientación laboral (se crea a finales de esta década el programa ‘Norabide’ y las ayudas (créditos sin interés) para auto-empleo.

Al empezar la década, Cáritas intenta salir de la crisis económica y de identidad en la que se encontraba inmersa, para lo cual se nombre un nuevo director y se cambia el modelo de gestión; se apuesta por el voluntariado no sólo en las Cáritas Parroquiales sino también en los programas de Servicios Generales y se va saliendo del bache poco a poco.

Las gravísimas inundaciones de agosto de 1983 ponen a prueba la capacidad de Cáritas y de la Iglesia en general, prueba de la que sale airosa ya que realiza una eficaz gestión de ayudas tanto públicas como privadas que habían llegado de todo el Estado y del extranjero y que se habían confiado a Cáritas Diocesana de Bilbao: equipamiento y gestión de pisos para damnificados; concesión de préstamos sin interés; apoyo a PYMEs afectadas; etc… todo ello a través de técnicos y de un equipo multidisciplinar de voluntariado muy cualificado, del cual se sentaron las bases de ‘Bultz-Lan consulting’ en 1989.

Se sigue trabajando con colectivos marginados (gitanos, transeúntes…) y se crea e impulsa la ‘Mesa de la Marginación’, donde se coordina a las administraciones e instituciones privadas que trabajan en este ámbito de la entonces llamada ‘marginación’ de cara a sumar esfuerzos entre todos. Comienzan a gestionarse desde Cáritas Diocesana de Bilbao diversos roperos y la entrega de las ‘tarjetas de comedor’, abriéndose además el centro Lurberri para personas sin hogar.

La droga fue otro de los graves problemas que afloró esta época, haciéndose eco de él la Iglesia vasca en una Carta Pastoral de los Obispos de 1984 titulada “El oscuro mundo de la droga juvenil”. Bajo este compromiso, Cáritas se ocupará de poner en marcha ‘Proyecto Hombre’ en Bizkaia, cuyo presidente sigue siendo hoy el Director de Cáritas Bizkaia.

A nivel estatal, se hacen estudios decisivos en la labor de sensibilización y denuncia de Cáritas, como “Pobreza y marginación” (1983) y “La pobreza en España. Extensión y causas” (1986), en los que se dice que la población pobre en España superaba los 8 millones de personas (el 20% de la población total), lo cual no gustó en instancias oficiales.

Durante estos años se va realizando una reflexión sobre el ‘nuevo rostro de Cáritas que profundiza aún más en las claves de promoción de la persona y desarrollo comunitario, iniciándose además la animación rural como tal. Esa ‘Cáritas de nuevo rostro’ articula también las Cáritas Sectoriales como entidad referente de acción socio-caritativa en los diferentes territorios de Bizkaia e invita a compartir “no tanto lo que se tiene, cuanto lo que se es” [ver página 8 del documento].

Años 90

Ya en los años 90, se constata que las estructuras sociales generan nuevas formas de exclusión desconocidas hasta entonces (familias desestructuradas, mayores inmigración exterior, acceso a la vivienda…), así como también ahondan en la marginación tradicional de quienes ya estaban marginados. Esto conlleva cada vez una mayor necesidad de especialización en las respuestas. El ‘Informe FOESSA’ de 1994 constata una reducción de la pobreza severa (“grave exclusión”), pero un aumento de la moderada.

A partir de 1990 la administración va creando los ‘Salarios Sociales’ (IMI), AES, Renta Básica… como plasmación del primer “Plan Vasco de lucha contra la Pobreza”, y Cáritas se dedica más a la promoción que a la asistencia, en la línea de lo preconizado desde esa ‘Cáritas de Nuevo Rostro’. Se estabilizan las cuatro campañas de sensibilización y captación de fondos realizadas con carácter trimestral, pero sobre todo hacia adentro, aunque se mantiene presencia esporádica en algunos medios de comunicación social y más estable en otros (Radio Popular, Bizkaia Irratia).

Además, tras diversos intentos previos en épocas anteriores, por fin en 1998 se edita una revista dedicada a dar a conocer la labor realizada en todo Cáritas Bizkaia a nuestros socios, voluntarios… así como a las parroquias y a diferentes entidades públicas y privadas a las que se les envía: la revista “Bihotzez”. También esta década se produce una mayor apertura de Cáritas a la sociedad, participando además en diferentes foros, plataformas, coordinadoras… Además, tras un período de reflexión en las bases, en 1997 se aprueba el ‘Proyecto Común’ de toda Cáritas Bizkaia, donde empieza a trabajarse el acompañamiento a las diferentes Cáritas Territoriales de nuestra Diócesis (Sectoriales [ahora de Unidades Pastorales], Vicariales, etc.).

Por último, se realiza un reflexión conjunta sobre la ‘Identidad’ de Cáritas que concluye con sendos documentos al borde del cambio de siglo (‘¿Quiénes somos?’ y ‘5 retos para que cada vez seamos más Cáritas’), en los que toda la organización se ve y se siente reflejada y que sirven de base ideológica para toda nuestra actividad actual.